Toxicamente Perfecta
Destruir un corazón, intoxicar un cuerpo, romper las ideas. Basta. Somos tierra, estamos tóxicos.
lunes, 12 de agosto de 2013
jueves, 10 de marzo de 2011
Hurts
Varios aces de luces cruzaban a través de las ramas y mostraban los detalles de cada cortaza marcada y lastimada.
Quien tuviese un oído agudo, podría oír a las mínimas criaturas que habitaban allí, tan felices, disfrutando de la inmensidad.
Lo único desubicado, el único roce poco natural, era el de mis zapatos al golpear con el barro, era el sonido de las rasgaduras de mi vestido contra las ramas bajas, mientras corría hacia el centro del bosque, hacia la nada, escapando… Y es que un corsette no es una buena herramienta cuando corres a través de un frío bosque, y los pequeños alambres se te clavan en las costillas como miles de los alfileres helados.
Y mi cabello, tan prolijamente levantado se enganchaba entre las ramas, estaba en la parte más salvaje del bosque, y me pellizcaba la piel, podía oír los caballos detrás de mi; se oían como bestias salvajes corriendo tras una preciada presa, se oían enormes.
Las lágrimas nublaban mi vista, parpadee y cayeron, cayeron lágrimas, todas juntas, y tropecé, y caí, y me acurruqué en la hierba.
Y duele, duele la respiración ajustada a un corsette opresor, duele el cabello tirante, y los pies adoloridos; pero más dolía, el huir así.
No huyo de nadie, huyo de mi misma.
No quiero estar en un lugar donde cada detalle me recuerda… no quiero vivir en un recuerdo y en un deseo que nunca sucederá.
Traté de arrancarme el corsette, pero fallé, y mis uñas se cortaron en pedacitos del esfuerzo…
Y duele.
¿Por qué tan de pronto había llegado la noche? No veía nada más allá de mis manos, por la poca luz que se filtraba por entre la copa de los árboles. Me acurruqué sobre mi vestido, y cerré los ojos, las últimas lágrimas cayeron… y no sé como, no se porque, mis ojos no volvieron a abrirse.
Y los caballos nunca más volvieron a escucharse.
miércoles, 9 de febrero de 2011
Amantes
Me relamí los labios, ante la esencia de lo prohibido, mis brazos se aferraron a su cuerpo, enterrando su rostro en mi cuello y mis pechos. Él buscó mis labios, y yo ya no tenía fuerzas ni control para negárselos.
Todo aquello era inmoral, no éramos más que amantes dándole la espalda a lo correcto, no había colores en aquella habitación, ni texturas o aromas, que no fuesen de mi amante, nada más importaba.
Sus labios contra mi piel desnuda, dejaban besos desesperados que mostraban cuánto habíamos esperado por aquello, sus caricias abrasadoras que apretaban mi piel con rudeza, como si intentasen todo el tiempo cerciorarse de que soy real, y sus besos en mis labios, sus dientes en mi piel, en mi cuello… / Come de mí, come de mi carne / y no puedo despejar mi mente, no existe nada más que su cuerpo, erguido sobre mi, buscando ser arropado, sus gemidos en respuesta de los míos…
Te amo, te amo, te amo, no importa cuan incorrecto sea todo esto, sus labios se apretaron con los míos nuevamente, quizás esperando una confirmación a lo que estábamos apunto de hacer… el punto máximo.
Un movimiento ligero, una embestida, la sonrisa en tus labios, el poco pudor de mi boca… Es toda su piel extendida sobre la mía.
Mi cuerpo se fundió al suyo; sinceramente muchas veces había fantaseado con aquello, pero mi mente no había tomado en cuenta detalles como su aliento en mi rostro, sus dedos enredados en mi cabello, sus caricias…
/Dulce tan dulce/
Inspiración: Soda Stereo.
miércoles, 24 de noviembre de 2010
Insuficiente
Allí estábamos, sobre un puente tambaleante a mil kilómetros de distancia, yo miro el horizonte, tu miras las frágiles tablas a nuestros pies.
Nuestras miradas se desencuentran.
¿Porqué no te lanzas? Me pregunto, porque te odio, te odio y no quiero verte más.
Es que tu rostro me dá asco, y tu existencia me parece estúpida, y es tu culpa que te odie, porque es tu culpa haber arrastrado mi amor hasta allí, y estoy tan cerca de pasar el puente...
Pasar el puente y quemar las sogas, ver como caes y me daría placer incluso. No quiero saber más de ti, ni te tu cabello, ni tu piel, ni tu boca, ni tu voz, tus caricias... No quiero.
Tampoco quiero llorar, pero las lágrimas vienen a mi sin permiso, si un paso hacia allá, dejándote a atrás, y me duele ¿No piensas decir nada?
No, nunca hablas, nunca pretendes retenerme, nunca te dignas a reconocer lo que sucede, para ti, todo siempre está bien.
Es que piensas que el amor va a salvarlo todo, que el amor es suficiente, pero no.
El amor no es suficiente.
No suficiente.
Insuficiente.
Es que el amor es una cosa tan pequeña, tan enorme, tan pequeña y frágil, tan enorme dentro de mi, tan pequeña como el hueco de dos manos al tomarse, tan inmenso y malvado, que es capaz de convertirse en odio con tan solo una decepción.
Y te odio.
Lo que significa que te amé, te amé con locura, como para odiarte hoy así.
El puente se tambalea, y me río ¿Cómo no reirme? El final se acerca tan despacio, que hasta puedo sentir su resignada respiración a lo lejos. Ahí viene, el fin, a llevarme al extremo del puente, y alejarme por fin de ti.
Y volaron entre la brisa, pájaros, con aquel descaro y burla. Volaron sobre nosotros, y conté 16, tu también los contaste.
Te miré. Volví a llorar, me dolía en el pecho.
Mi corazón se volvía de piedra, y al segundo caía desarmado ante el recuerdo.
Te odio.
Te amo.
Basta.
¿Quién lo diría? Tu brazo se acercó al mío, y me tomaste junto a ti. ¡Te odio! Me abrazaste, y me fundí en brazos humanos, llenos de acero, una cárcel divina que me quería apresar para siempre.
-El amor no es suficiente. –Te dije.
-Tu odio, tampoco lo es.
Me besaste, por última primera vez.
viernes, 15 de octubre de 2010
Harry Potter
A casi un mes del estreno de la primera parte de Harry Potter y las reliquias de la muerte, mucha gente se ha planteado el ¿Por qué? ¿Cómo?
Harry Potter ha sido desde sus burdos comienzos, todo un éxito en ventas, y en críticas –casi siempre, críticas favorable por parte de los fans, crueles y absurdas de los críticos- además, de algunos pequeños escándalos relacionados con los actores que llevan a la pantalla grande la épica historia, como los constantes conflictos con la iglesia católica, hoy, a unas semanas del comienzo de su final, todos han visto hacia atrás de forma automática la primer novela, Harry Potter y la Piedra Filosofal, salió a la venta en 1997.
Hace casi catorce años, Harry Potter llegó a la puerta de cada uno de los chicos, y a sus mentes, se convirtió en el “juguete” más pedido para navidad, cumpleaños y demás festejos, Harry Potter fue un fenómeno que inundó la mente de los pequeños, en ese entonces, animándolos a leer y abrir sus ideas a nuevos y fantásticos mundos.
En 1998, las cosas cambiaron cuando Harry Potter y la Cámara Secreta se abrió paso entre todo el tumulto, aquel libro estaba lleno de misterio, hablaba de discriminación por sangre, y un pasado oscuro se asomaba en las tuberías, éste libro causó bastante polémica, al ser, para niños y tener una temática tan… atemorizante.
Un año después, en 1999 apareció Harry Potter y el prisionero de Azkaban, hemos de notar todos, como las cosas van cambiando, y los valores de amistad y nobleza se convierten en un vinculo único y natural, que hace que Harry Potter, la Saga, se gane más fans alrededor del mundo.
Cerca del 2000, apareció el cuarto ejemplar de Harry Potter, polémico hasta su última y perfecta hoja, muchas personas dejaron de leer Harry Potter luego de éste libro, considerando que había perdido su esencia, más la mayoría de los fans, comenzaron a ser más adictos aún, sumándose nuevos lectores fanáticos.
A estas alturas, Harry Potter era mundialmente conocido.
Tres años tardó JK en lanzar el quinto libro, habiendo prometido que sería el más largo de toda la historia, promesa que no llegó a cumplir, ya que Harry Potter y las reliquias de la muerte, es actualmente, el más largo.
La llegada de Harry Potter y la Orden del fenix, alcanzó niveles esplendorosos en términos de literatura, ventas y adictos.
Cabe agregar que las películas ya estaban en camino, cosa que alimentó la sed de los fans, y sirvió de carnada para alcanzar nuevas víctimas.
El dolor y sabor agridulce del sexto ejemplar, sacudió el alma de casi 30 millones de personas alrededor del mundo.
Dumbledore había muerto, su paz, su seguridad, la paz y seguridad de los fans; y Harry estaba encarando el problema de toda su existencia, la vida de Voldemort.
Tenía una misión casi imposible; moríamos por saber lo que seguía, pero no queríamos enfrentar el inminente final.
Y podemos hablar de los personajes, los tres más importantes, Harry y sus dos amigos.
Harry presenta al niño común, vulgar, pero tan extraordinario, como nos gustaría ser a todos, el elegido para vivir la mayor aventura del siglo.
Ron, muestra al típico hijo de una numerosa familia, humilde y necesitado de atención, sin embargo nunca usa a Harry Potter como boleto a la fama, más el busca su propio camino junto a Harry, demostrándole que puede tener una vida feliz.
Hermione, quizás el personaje más interesante de los tres, presenta la típica, y nunca mejor empleado el término típica joven sabelotodo, un personaje práctico que le regaló a JK una facilidad para explicar ciertos detalles de la saga, de una manera sagaz y única.
Los tres en conjunto, muestran los típicos problemas adolescentes, como “El amor en el grupo” “Los celos en el grupo”, Ron y Hermione en su amor/odio endulzaron casi toda la saga de diversión y ansiedad.
Harry Potter y las reliquias de la muerte, un libro rodeado de escándalos desde su manuscrito, y espectaculares rumores que nos ponían la piel de gallina. Y se publicó, con un éxito en ventas que quedará grabado en la historia, todos los fanáticos, que habían pagado el libro por anticipado, llegaron a leerlo, en Latinoamérica los más impacientes lo leyeron en inglés, apurando la lectura.
Harry Potter culmina, con la más espectacular batalla que jamás hallamos leído, no solo juega varitas, los valores y dolores de casi 17 años de escritura, sangran de los dedos de JKR, dejándonos la piel más fría que nunca.
¡Cruel, asesina, realista! Ella nos traiciona a todos partiéndonos el corazón en mil pedazos, explicando cada uno de los detalles que tanto nos intrigaron, y encajando a la perfección cada una de las pequeñas cosas, que desde el primer libro hasta el último, tuvieron todo el sentido.
El niño que sobrevivió, se ha clavado en el hoy de todos nosotros, tanto los desinteresados, como los más fanáticos, saben que Harry Potter ha marcado historia, que se han derramado lágrimas por el, que él, aunque no exista, está en nosotros.
Y ese mundo con el que tanto hemos aprendido a soñar, con la plataforma 9 ¾ que nos llevaría a vivir la mejor aventura de todas nuestras vida, sigue latente en los fanáticos, en ese infantil deseo de volver el tiempo, a tener 11 años de nuevo y que una nota, llevada por una lechuza, de pergamino amarillento, cayese en nuestro cuarto; que Hagrid nos llevase por el lago, que el calamar gigante nos atrape.
Hoy no me avergüenzo al emocionarme, tal vez llorar, gran parte de mi niñez se fue corriendo esas páginas llenas de magia, llenas de inocencia.
Y hemos mirado al pasado, dentro de unas semanas, la primer parte de la última película del Épico Harry Potter, el principio del final.
Lo veré morir, matar.
¿Qué más puedo decir? Se terminará una etapa de mi vida, la GRAN etapa de mi vida, iré a llorar y torturarme a una sala de cine, acompañada de otros 100 fanáticos, y lloraremos en conjunto. Y eso ha hecho Harry Potter, unir corazones a través del mundo con un mismo y hermoso sentimiento.
A pesar de las diferencias, la discriminación de sangre, JKR nos ha enseñado a vivir, a sonreírle a la muerte y esperarla sin miedo, a abrazar a quien nos engañó y traicionó, y saber entender a los demás sin preguntar porqué, ni como.
Y volvemos al dilema principal ¿Por qué? ¿Cómo?
¿Por qué?
Porque nuestra escritora favorita nos ha enseñado parte de su sabiduría a través de estos libros, parte de su sufrimiento personal, de sus temores, y ha convertido a Harry en su vía de escape y paz.
¿Cómo?
A través de los libros, pero… más que nada a través de esa magia que solo ella ha sabido crear; esa magia única que perdurará hasta el fin.