Me relamí los labios, ante la esencia de lo prohibido, mis brazos se aferraron a su cuerpo, enterrando su rostro en mi cuello y mis pechos. Él buscó mis labios, y yo ya no tenía fuerzas ni control para negárselos.
Todo aquello era inmoral, no éramos más que amantes dándole la espalda a lo correcto, no había colores en aquella habitación, ni texturas o aromas, que no fuesen de mi amante, nada más importaba.
Sus labios contra mi piel desnuda, dejaban besos desesperados que mostraban cuánto habíamos esperado por aquello, sus caricias abrasadoras que apretaban mi piel con rudeza, como si intentasen todo el tiempo cerciorarse de que soy real, y sus besos en mis labios, sus dientes en mi piel, en mi cuello… / Come de mí, come de mi carne / y no puedo despejar mi mente, no existe nada más que su cuerpo, erguido sobre mi, buscando ser arropado, sus gemidos en respuesta de los míos…
Te amo, te amo, te amo, no importa cuan incorrecto sea todo esto, sus labios se apretaron con los míos nuevamente, quizás esperando una confirmación a lo que estábamos apunto de hacer… el punto máximo.
Un movimiento ligero, una embestida, la sonrisa en tus labios, el poco pudor de mi boca… Es toda su piel extendida sobre la mía.
Mi cuerpo se fundió al suyo; sinceramente muchas veces había fantaseado con aquello, pero mi mente no había tomado en cuenta detalles como su aliento en mi rostro, sus dedos enredados en mi cabello, sus caricias…
/Dulce tan dulce/
Inspiración: Soda Stereo.